plan de sucesión para empresa familiar

La importancia del plan de sucesión en la empresa familiar

La sucesión es una de las preocupaciones en el medio y largo plazo.

Las empresas familiares representan el 90% de las compañías privadas en España, generando casi el 70% del empleo y dos tercios del PIB, según el Instituto de Empresa Familiar. Sin embargo, muy pocas tienen un plan sucesorio y la mayoría de este tipo de empresas no sobreviven a la tercera generación.

Tras más de un año de pandemia, con las restricciones aplicadas y el efecto que estas han tenido en la actividad económica, el foco está puesto en recuperarse del impacto del Covid-19 e impulsar el crecimiento y las ventas. Es por ello que para los próximos meses las prioridades de los empresarios tienen que ver con la digitalización, la diversificación del negocio, etc.

Pero cuando se les pregunta por las preocupaciones para los siguientes ejercicios y los planes a cinco años, la sucesión surge como una de las cuestiones más importantes. Según el Observatorio de la Empresa Familiar de mayo de 2021, la continuidad empresarial para las futuras generaciones es el principal objetivo estratégico de las compañías familiares. Un objetivo que se sitúa por delante de aumentar el valor de mercado o el beneficio.

Se considera que la sucesión es uno de los retos más importantes para este tipo de grupos y es un hito que hay que planificar con mucho tiempo, como cualquier otro plan estratégico, puesto que se trata del momento más crítico de la vida de una empresa familiar

plan de sucesión en la empresa familiar

Un plan sucesorio para equilibrar familia y empresa

En las empresas familiares confluyen diferentes intereses, los familiares (y dentro de la familia los de cada miembro) con los empresariales. Las familias empresarias deben tener en cuenta que el patrimonio familiar es una suma de partes entrelazadas y ser conscientes de que las decisiones empresariales afectan al patrimonio familiar y viceversa, se trata de una retroalimentación.

Por ello, es fundamental realizar un ejercicio de reflexión, pero también de proyección para entender los componentes emocionales y de negocio, así como los aspectos más técnicos para diseñar ese plan sucesorio. Lo que nos permitirá alinear los intereses de los diferentes miembros de la familia empresaria con el proyecto a largo plazo.

Se trata de un tipo de situaciones en las que hay mucho más corazón que razón, en las que las decisiones se suelen tomar de una forma emocional y con la visión más bien a corto plazo, cuando sería más adecuado tomar decisiones racionales.

Es necesario analizar y pensar en el impacto que tendrán dentro de unos años las decisiones que tomemos hoy, porque el tiempo vuela y la hoja de ruta conviene tenerla antes de que se presenten los problemas.

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